lunes, 18 de febrero de 2013

Primera parte

 Todo acontecia en un lugar apartado, las flechas de las cohortes enemigas estaban muy lejos para perjudicar la misión, la batalla se desarrollaba de forma sangrienta y no tenia un buen cariz. Los cinco hombres subieron por una colina montando en sus caballos, negros, grises y blancos, escasos caballos de esta región. Un hombre alzó la voz para decir al grupo que era hora de prender las antorchas.
-Vamos chicos, ha llegado la hora- dijo mientras bajaba de su caballo
-General Micomandro esta siendo ya de noche, pero si las prendemos seremos vistos- dijo el suboficial Haedr.
-Lo se, pero cuando entremos al bosque nos harán falta, quien sabe lo que se esconde ahí.
-Señor, la batalla... parece perdida, nuestros amigos se sacrificaron por culpa de unos pocos- sollozaba Elk.
-Tranquilo hermano, esto es por un bien superior- le exclamo Haedr.
Los cinco hombres bajaron de sus caballos y despidieron con una palmada en los pómulos de los animales, temiendo que cuando ellos se fueran, serían presa de los enemigos, animales de caza, o aún peor, de los seres de los bosques. Apresuraron la marcha y se adentraron por unos arbustos al desconocido paraje lúgubre, lleno de sonidos de animaluchos y pequeñas vertientes, apartando las ramas con sus espadas, los dos mas jóvenes marcharon primero dentro de la penumbra con su antorcha  y sus espadas, atrás estaban Haedr y Elk sosteniendo los arcos listos para lanzar una oleada mortal sobre lo desconocido, y en medio se encontraba Micomandro, tratando de recordar cual era el camino que le habían descrito, algo díficil de encontrar a altas horas de la tarde, la pobre luz que entraba desde lo alto dejaba mucho a la imaginación de hombres débiles y temerosos.
-Señor, he encontrado algo- dijo uno de los muchachos de adelante.
-Voy enseguida, Suhert quedate, los demás avancen un poco más y decidme si veis algún camino.
 Los tres hombres se adentraron más en la penunmbra dejando al general y al mas joven,Guy, examinar aquello que encontraron
-Lo sabía, por eso no he querido que lo vieran los demás- mientras el general tomaba lo que al parecer era un colmillo.
-Señor, se a quien pertenece, como sacerdote del templo de la comunión, he leído sobre los peligros que asechan en esta parte de la región, es la causa de que se desconozca este bosque, solo los antiguos pudieron entrar, colonizar y crear rutas dentro de este gran verdor- dijo Guy mientras ponia su mano sobre su medallón de entre la armadura.
-Mierda, tendremos que andar con más cuidado, este pequeño e inocente gran comillo pertenece a grandes alimañas, les decian las "caza-hombres"
-Mejor seguir avanzado, mi señor.
Avanzaron hasta donde los demás participantes de la expedición se encontraban, los vieron y Elk le indico con al mano un letrero con un idioma inentendible, pero debajo de el se encontraba lo que parecía ser el antiguo camino. Se adentraron por el camino, siguiendo al general hasta que ya no sabían cuanto llevaban caminando. Siguieron entre ruidos y gritos aterradores, ya era de noche y todos temían a lo desconocido, pero el general y el sacerdote no lo sentían tan ajeno, sabían a lo que se enfrentarían.


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