"No dejes que destruyan tu espíritu, ni que jueguen con tus sentimientos. Es lo único que nos queda después de la muerte de nuestra mente..." fue lo último que escucho de su abuelo antes de ser ahorcado por el delito de traición. El pequeño niño fue desapareciendo entre la enardecida multitud con una lagrima en los ojos, y un recuerdo que se incrusto en lo mas profundo de su corazón.
Los años pasaron, y lentamente el niño se volvió joven... su tío, un poderoso mercader, le brindo buena educación y muchos lujos, pero en el fondo sabía que esto no podría apaciguar aquella alma noble y llena de resentimiento. Lo llevo por diversos lugares del mundo, en donde el joven se formo un carácter de guerrero, la lagrima se seguía deslizando por su ojo hacia su mejilla... y seguía teniendo el recuerdo en su ya maduro corazón.
Emprendio el rumbo de la venganza para contentar los deseos que su abuelo le dijo. Acabo con todos los grandes monarcas con el sigilo de la mentira y la conspiración, se forjo grandes alianzas con los enemigos de sus enemigos... destruyo familias y hogares.
Un día cuando estaba a punto de completar su venganza la lagrima que seguía en su ojo se deslizo y cayo por la hoja de la espada que tenia en su mano, y el recuerdo afloro del corazón en forma de revelación... ¿realmente tenia un espíritu o era una ilusión? ¿ Habían jugado con sus sentimientos?...
Las respuestas atormentaron de forma constante las manos y los pies del ya hombre... su espíritu se corrompió por la venganza y sus recuerdos manipularon sus sentimientos. La visión se le nublo y sus manos no podían portar arma alguna, su cerebro se fue secando y no podía mentir o conspirar, y finalmente su corazón fue destruyendo toda su vida lenta y dolorosamente...
Un domingo en la mañana el hombre fue colgado por robar unas manzanas.
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