miércoles, 20 de abril de 2011

Las lluvias no caían, los humos de los cigarros no se dispersaban, los borrachos no se iban. Estaba solo en un lugar de mala muerte en pleno invierno, solo acompañado con lo que parecía ser una copa amiga, que mirada desde cierto punto era la desfigurada cara de aquel hombre solitario. Se le acerco un borracho y comenzó a buscarle pelea, insistente aquel peleador que el hombre abandono el lugar, no quería aparentar ser un borracho más. Camino cuadras bajo una luna intensa acompañada por nubes inalcanzables que dejaban ver las desnudas estrellas cada día mas brillantes, la luz no bañaba para nada lugar alguno de la ciudad, haciéndola el sitio perfecto para delinquir y asesinar. Dio cuenta de que en ese minuto se sentía pésimo, su corazón recubierto de metales quería salir de su jaula para dejarse llevar totalmente por los sentimientos. Vio una luz tenue al fondo de un callejón, se acerco y vio una pequeña puerta que daba a ese sombrío lugar, entró.

Los humos de los inciensos no se dejaron esperar y taparon como una muchedumbre las narices del hombre. Se acerco a donde había una mesa y una anciana mujer. Lo invito a sentarse con un ademán de ultratumba, saco unas cartas y las coloco encima de la mesa. El hombre vio diez cartas puestas como una flor, y la vieja le pidió que sacara tres.

La primera era un caballero, luego le seguía la muerte, y luego la princesa. De alguna forma la vieja se dio las energías para tomar sus manos y decir: " no hay fuerza mas poderosa que el Odio, no mas misteriosa que el amor". No entendió primeramente, pero luego se vio a si mismo dentro de la historia de esas tres cartas.

Se dio cuenta de que el era el caballero, la muerte era el camino, y la princesa era la mujer de la cual estaba enamorado. Vio como el vestido de caballero luchaba por llegar a la princesa de una forma cliché para poder darle el beso que la saque de ese tormento. Pero vio como era custodiada no por un dragón, si no que por una de las criaturas mas peligrosas, era su "yo" vuelto serpiente con letras escritas en sus escamas que decían "odio" o "rencor, "tristeza" y "felicidad"....
peleaba contra sus sentimientos.

Cuando se acerco la serpiente a donde estaba él, un mar de tristeza lo invadió, luego la serpiente lo golpea con su gran cola y el caballero cae en unas rocas... sintió odio. Luego se imagino con una gran espada para poder derrotar a la serpiente y sintió furia, luego de cortar sus escamas con dicha espada sintió tristeza, felicidad, amargura, desdicha, soledad... miles de sentimientos que socavaron sus fuerzas y que por muy muerta que estuviera ya su enemiga, no se encontraba bien. Fue donde la princesa, y cuando la vio sintió un amor incondicional, y su cara lentamente se fue transformando en una serpiente, se lleno de escamas, y la princesa salio corriendo tratando de volar entre roca y acantilados, para caer finalmente al agua.

Se despertó de dicho trance, y vio que estaba en una casa abandonada, llenad de moho y con las paredes podridas, "¿dónde he estado?" se preguntó. Salio a la calle, y camino hacia su casa. En el camino la vio, su amor fue lentamente tomando el control de su cuerpo hasta que recordó la espada, y sintió que debía acabar enterrar sus sentimientos como la espada en la roca. Se acerco sin intención alguna y no se sintió cómodo, la espada no se movió de su corazón antes lleno de metales y ahora solo atravesado por una espada.

Luego de dar cuenta de eso, siguió hablando un rato y después se despidieron. Llego a casa y vio un libro que nunca había comprado, lo abrió y quedo sorprendido. Dentro del libro decía en una hoja "me gustas", firmada por la mujer que le quitaba el sueño. Cerro el libro y sus sentimientos ya no apoderados de su cuerpo, vagaron por su corazón, solo por su corazón, y con su razón logro descifrar el mensaje. No importa cuanto tengas tus sentimientos ocultos por miedo a que te dañen o dañes a otros, siempre estarán para quitarte el sueño y para confortarte por miles de espadas que haya tenido en su corazón.

Luego de esta revelación sonó el timbre, y al abrir la puerta se encontró con la señora que le había "visto la suerte" la otra noche. Lentamente la cara de la señora se volvió una serpiente draconiana y se lanzo sobre el hombre.

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